COMUNICARNOS (día 3, 13 de julio)

El tercer y último día de TECNOBLANDAS estuvo dedicado a cómo nos comunicamos, centrándonos en la voz y la escucha. Partimos del supuesto de la voz como algo inherente a lo humano, como un elemento comunicativo clave en las relaciones interpersonales, los medios y la política. Nos introducimos en las políticas o ideologías de la voz tomándolas como parte de nuestra identidad individual y colectiva.

Pensamos sobre nuestras voces como producto y práctica de distintas técnicas y discursos que nos atraviesan y nos llevan a relacionar determinadas cualidades vocales con el carácter, el género o el estatus de alguien. Conocimos experiencias que desnaturalizan la voz poniendo en crisis inclusiones y exclusiones históricas. Y además de sobre la voz y sobre quiénes pueden hablar y cómo, reflexionamos juntas sobre la escucha como práctica instituyente y sobre a quiénes se escucha y cómo.

Este recorrido por determinadas prácticas y discursos “otros” sobre la voz y la escucha, lo hicimos de la mano-boca-oreja del artista Jaume Ferrete, que trabaja sobre estas cuestiones a través de formatos como conciertos, performances, sesiones de escucha o conversaciones.

Además de las notas que recopilamos aquí, recomendamos este interesante artículo de Teresa Villaverde para Pikara Magazine.

Tu padre está hablando con la voz de mi padre

Jaume utiliza para presentarse e introducir la sesión, su intervención en la radio del MNCARS Tu padre está hablando con la voz de mi padre’. Habló sobre las voces sintéticas; sobre la voz no como algo natural, sino construido material y culturalmente (la combinación de lo hard y lo soft); sobre las técnicas vocales que se transmiten, aprenden y ejecutan; y sobre el timbre de voz como resultado de una performance habitual que ha moldeado el cuerpo físico.

Las ideologías de la voz y las políticas de escucha

Desde el inicio Jaume nos dió la vuelta al planteamiento previsible: en vez de dar importancia a tener voz para comunicarse —como posibilidad de tener visibilidad, de tener “voz propia”, de tener agencia (como la capacidad para provocar un cambio en aquello que nos rodea)—, nos hizo prestar atención a la importancia de la escucha (escuchar como algo que va mucho más allá de simplemente oír). Nos propuso empoderarnos poniendo el peso más que en reclamar el derecho a hablar, en reclamar ser escuchadas; entender que escuchar es reconocer; hablar no como emitir sonidos articulados, sino como un habla que tenga efecto, sea escuchada; hablar escuchando, como mandar obedeciendo; entregar la oreja como inversión en construir lo público futuro, como posibilidad de articular una única voz que puede ser producida colectivamente, una voz común que parte de la escucha, de discursos que nos atraviesan y encarnamos, de redistribuir las agencias, de atender(nos).

Y habiendo entendido esto, entrenarlo. Entrenar en la escucha como práctica políticamente instituyente. Ese es el principal reto que Jaume nos propone a través de ejemplos y ejercicios.

Así, nos introduce a Fiona Whelan y su proyecto The day in question, desarrollado en Irlanda, trabajando con jóvenes “en riesgo”. El proyecto recoge el deseo expresado por los jóvenes de “ser escuchados” por los Gardaí (policía nacional irlandesa). Un deseo que conlleva ser reconocidos por quien ocupa una posición relevante, de poder. El proyecto plantea a los policías (uniformados) leer en voz alta una serie de historias en primera persona, elaboradas por los jóvenes junto a Whelan y que reflejan mayoritariamente experiencias negativas vividas con la autoridad. Situados en una estructura triangular, a los Gardaí —que ocupaban un lado del triángulo—, se les pidió simplemente escuchar; escuchar a través del acto de leer en voz alta las historias de esos jóvenes, algunos de los cuales ocupan otro de los lados del triángulo. En el tercer lado se encontraba un grupo de testigos compuesto por sociólogos, trabajadores sociales, otros artistas y jóvenes. Es un ejercicio que muestra la interdependencia de la voz y la escucha; que evidencia que no es lo mismo que tú escuches a un policía o que un policía te escuche a ti; algo que como indica la filósofa india Gayatri Spivak, muestra que “Ser capaz de hablar implica la posibilidad de tener una respuesta”, pero que quizá “Quien habrá de hablar no es tan crucial como quien habrá de escuchar”.

Luego Jaume nos invitó a cerrar los ojos y escuchar dos versiones de Cualquier sistema de Leonard Cohen, una del colectivo Entornoalasilla, con la voz de Oriol Roqueta, (abogado con parálisis cerebral parcial y participante al Foro de Vida Independiente), y otra con la voz de Constantino Romero. Consistió en un ejercicio de escucha activa que parecía sencillo (y más en entornos sensibilizados como sucede en el cursos de verano), pero mucho más difícil en lo cotidiano, donde no estamos tan predispuestas. Un ejercicio que nos enfrenta a un mismo texto y dos voces cargadas de significado, que activan todos nuestros prejuicios, nuestras ideologías de la voz, entendidas como Amanda Weidman las describe en Anthropology and the voice: “Las ideologías de la voz pueden ser caracterizadas como ideas culturalmente construidas acerca de la voz, incluyendo teorías sobre la relación entre las cualidades vocales y el carácter o el género u otras categorías sociales: de dónde viene la voz, su status en relación con la escritura y el sonido grabado, la relación entre la voz y el cuerpo, qué constituye una voz ‘natural’, y a quien deberíamos permitir hablar y cómo. Las ideologías de la voz ponen los límites entre qué constituye comunicación, qué separa el lenguaje de la música, y qué constituye la diferencia entre lo inteligible y lo ininteligible. Las ideologías de la voz determinan cómo y dónde localizamos la subjetividad y la agencia (entendida como la capacidad de provocar un cambio). Las ideologías de la voz son las condiciones que dan a los enunciados hablados o cantados su poder o que limitan sus efectos potenciales”.

Terminamos la primera parte de la mañana prestando atención a la voz como mecanismo de reconocimiento y control, como petición de verdad, en lo referido a la procedencia nacional y territorial (con una interesante referencia a Lawrence Abu Hamdan y Conflicted phonemes, que trata sobre la utilización del análisis forense de la voz como algo más válido que la documentación legal para determinar la validez de peticiones de asilo), o a la cuestión de construcción y asignación de género (con Anne Carson y su texto The gender of sound y las pautas del timbre y el tono, o el caso del proceso de transformación-masculinización de la voz de Margaret Thatcher). Un recorrido por voces naturales y voces producidas; voces fruto de la puesta en práctica de tecnologías duras y blandas, de posiciones biologicistas, de discursos de poder que atraviesan nuestras subjetividades. Un recorrido que nos lleva hacia voces trans, hacia voces hackeadas, hacia voces desnaturalizadas; que nos invita a poner en crisis inclusiones y exclusiones históricas generadas por las ideologías de la voz que nos atraviesan. Un recorrido que antes del descanso termina con el trabajo de la artivista mejicana transexual Lía García, La novia sirena, una sirena que necesita cuidados y que para conseguirlos no puede hablar, debe atraer a quienes la observan, hacerse entender. Hablar en silencio.

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Empezamos la segunda parte como terminamos la primera, con sirenas. Esta vez nos recibe un vídeo en bucle con la escena en que a Ariel le arrebatan la voz en La Sirenita. Un bucle que no lo es, porque cada fragmento tiene un doblaje diferente, con timbres y tonos también distintos, que muestran como la idea de ‘voz bella’ es una construcción cultural. Un fragmento de voces arrebatadas una y otra vez, que a la vez nos sirve para hablar de la voz impuesta, la impostura o la imposición de la voz.

La voz arrebatada nos permitió tratar sobre la concepción de la oralidad como esencia de lo humano; sobre la interrelación divina entre habla, alma y razón (En el principio fue el verbo, como dice el primer versículo del Evangelio según San Juan). La palabra hablada y escrita como verdadero y puro lenguaje, frente a lenguajes otros. La palabra y el habla como vehículos ideales para que el hombre traslade sus sentimientos, su moral o sus conceptos abstractos. Seguimos arrastrando desde Aristóteles, “Cualquier animal puede hacer ruidos para demostrar placer o dolor. Pero lo que diferencia al hombre de la bestia, y a la civilización de lo salvaje, es el uso del habla racional articulada: el logos”.

Frente a esto, los gestos, las señas, lo corpóreo, perturban el sistema, introducen en él algo anormal, ya que hacen que la comunicación de un mensaje entre el interior y el exterior del cuerpo no pase a través del sistema de control del logos, no se racionalice. Y así, la pérdida de la voz, una voz considerada “rara” o un habla excesivamente acompañada de gestos (hipercorporeizada) se vincula con lo infrahumano y genera subalternización.

Venimos a que nos escuchen y a escucharlos

Tratando de escapar de esta concepción del habla, que aún impera y sostiene la hegemonía del patriarcado y la cultura occidental, volvemos a centrar la atención en la escucha. Una escucha con la que, más allá del uso del oído, como expresa Nick Couldry, nos referimos al acto de reconocer que los otros tienen algo que decir, que tienen capacidad de dar cuenta de sus vidas de forma continua, corporeizada, encarnando un proceso de reflexión en curso.

Una escucha como la del pueblo maya-tojolabal, basada en una lengua no jerarquizada, en cuya gramática todo son sujetos y no objetos subordinados (incluso lo no-humano es sujeto gramatical y se dice que tiene corazón). Carlos Lenkersdorf lo explica bien en el libro Aprender a escuchar. En tojolabal hay dos elementos indispensables para que haya lenguaje: el ‘Ab’al es la palabra escuchada y el k’umal la palabra hablada. Emisor y receptor son sujetos activos a un mismo nivel. El discurso que se da y el discurso que se toma. Una gramática que afecta al pensamiento y la acción y se transfiere a la forma de hacer política (zapatista), como en el discurso de la comandanta Esther frente al Congreso mexicano en marzo de 2001: “La palabra que traemos es verdadera. No venimos a humillar a nadie. No venimos a vencer a nadie. No venimos a suplantar a nadie. No venimos a legislar. Venimos a que nos escuchen y a escucharlos”.

Terminamos escuchando y hablando poniendo el cuerpo. Tomamos la sugerencia de Brandon Labelle sobre escuchar como una posición de no saber, de esperar el acontecimiento, la voz que puede venir; eso otro desconocido que no sabemos qué será; como prepararse para un reconocimiento común que desordena las fronteras, redistribuye agencias y construye un nuevo futuro de vida pública. Escuchar como pasar al otro por el propio cuerpo y ser afectado y cambiado por ello. Escuchar para hacer de altavoz, para amplificar colectivamente el discurso, sabiendo que toda voz es una cita de otras voces.

Y una pregunta para cerrar antes de que nos fuéramos a comer… ¿Escuchar qué?

Dispositivo vocal-acción: Escucha situada y voceo

Por la tarde ejercitamos lo hablado a la mañana. Para ello Jaume propuso un qué y un cómo para interrogarnos juntas sobre “¿Cómo se puede performar la escucha?”. Conversaciones en pequeños grupos. Irnos entrevistando unas a otras. Practicar la escucha. Puesta en común utilizando la técnica del Human Mic con la que habíamos cerrado la mañana.

Y de este modo, entregando la oreja y poniendo el cuerpo, dimos por concluidos estos tres días compartiendo TECNOBLANDAS.

MY CHECK!
MY CHECK!
Deseo
Deseo
estar más presente
estar más presente
en el flujo de mis sentidos.
en el flujo de mis sentidos.

MY CHECK!
MY CHECK!
Cuanto mejor te escuchas a ti mismo,
Cuanto mejor te escuchas a ti mismo,
mejor escucharás tu entorno.
mejor escucharás tu entorno.

MY CHECK!
MY CHECK!
Estar pendientes
Estar pendientes
de lo que es escuchar
de lo que es escuchar
es un primer paso
es un primer paso
para escuchar.
para escuchar.

MY CHECK!
MY CHECK!
y el check de María la gallega que se ha ido.
y el check de María la gallega que se ha ido.
Escuchar
Escuchar
es como un partido de tenis.
es como un partido de tenis.
El que va a recibir,
El que va a recibir,
está preparado.
está preparado.

MY CHECK!
MY CHECK!
Si quieres escuchar.
Si quieres escuchar.
Si quieres BIEN escuchar.
Si quieres BIEN escuchar.
Pon tu cuerpo a bailar!
Pon tu cuerpo a bailar!

MY CHECK!
MY CHECK!
Nos es incómodo
Nos es incómodo
escuchar
escuchar
sin mirarnos a los ojos.
sin mirarnos a los ojos.

MY CHECK!
MY CHECK!
Escucha.
Escucha.
Escucha tu cuerpo.
Escucha tu cuerpo.
Cuerpo.
Cuerpo.
Tienen presencia,
Tienen presencia,
sonrisa y silencio.
sonrisa y silencio.

MY CHECK!
MY CHECK!
Me siento
Me siento
una escuchanta útil,
una escuchanta útil,
cuando me miran.
cuando me miran.

MY CHECK!
MY CHECK!
Me siento
Me siento
expresado
expresado
cuando no tengo barreras.
cuando no tengo barreras.

MY CHECK!
MY CHECK!
El cuerpo expresa, siente y comunica.
El cuerpo expresa, siente y comunica.

MY CHECK!
MY CHECK!
Escuchar es
Escuchar es
hacer sitio
hacer sitio
a lo que parece
a lo que parece
que no viene a cuento.
que no viene a cuento.

MY CHECK!
MY CHECK!
Los observadores
Los observadores
afectan al diálogo.
afectan al diálogo.
Los gestos,
Los gestos,
vigilados y contenidos.
vigilados y contenidos.
Escucha en tunel.
Escucha en tunel.
Anyway.
Anyway.
Interés en el mensaje.
Interés en el mensaje.

MY CHECK!
MY CHECK!
La escucha es
La escucha es
cuando no sabes la improvisación,
cuando no sabes la improvisación,
cuando no sabes el receptor,
cuando no sabes el receptor,
cuando la atención es absolutamente visual.
cuando la atención es absolutamente visual.
Osea… este momento.
Osea… este momento.