La revista Ausart de la Universidad del País Vasco nos da la oportunidad de proponer las tecnologías blandas como tema de su número 4(2). Bajo el título “Prácticas artísticas, tecnologías blandas y maquinarias sociales” se enmarcan estos artículos de diversos autores y enfoques que tenemos el gusto de presentar aquí. A continuación reproducimos el prólogo que hemos escrito para la versión en papel de Ausart 4(2) en donde aportamos el encuadre del tema y una visión panorámica sobre estos textos.

Ausart 4.2.2016:

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PRÁCTICAS ARTÍSTICAS, TECNOLOGÍAS BLANDAS Y MAQUINARIAS SOCIALES

PRÓLOGO: Del arte-vida a la cibernética de la creación de subjetividades atravesadas por las tecnologías blandas

Investigación TECNOBLANDAS (Ideatomics y ColaBoraBora)

Vivimos en un mundo hipertecnologizado, sumergidas en estructuras complejas, estableciendo intrincadas relaciones con otros seres y vinculadas simultáneamente a múltiples contextos.

Hipertecnologizado, no sólo por la cantidad de procesadores, circuitos de transmisión, sensores, aparatos de medición, cámaras, robots, móviles, grabadoras y fuentes de alimentación de los que nos rodeamos, con los que convivimos y con los que formamos un todo; sino también por la cantidad de operaciones que se efectúan entre todas las partes de esta amalgama del nosotros. Operaciones técnicas (sofisticados procedimientos que cada vez tratamos de optimizar más, mejor, más eficientemente), para lograr cohesión, sensibilización, competición, exclusión, priorización, repulsión, coordinación, identificación… entre los distintos elementos de la maquinaria social. Estas operaciones configuran interacciones, comportamientos, organizaciones, comunicaciones, relaciones intangibles a la vez que configuran lo más puramente mecánico, visible y palpable, en un proceso simultáneo de componentes materiales e inmateriales en continua retroalimentación. Técnicas sobre las que reflexionamos a la vez que ajustamos, y somos ajustadas, por esta maquinaria social que nos hemos dado.

Ante tanta complejidad deambulamos por un sistema operativo dotado de “una capa de personalización” en la que dicha complejidad nos viene amortiguada, dulcificada, presentada en “modo simple”. Se trata de un sistema que solo nos muestra una parte, la que nos hace eficaces para el puesto que debemos cubrir, evitándonos la confrontación con todo aquello que nos distraiga de esa tarea. Llamar tecnología únicamente a los aparatos físicos tecnológicos, es la estrategia de focalizar la atención sobre una cosa y desviarla de otra: de toda esa tecnología desarrollada para el control de las mentes, de los afectos, de las relaciones y en definitiva de la vida en común, y que no sólo se encarna en dispositivos físicos sino también en las arquitecturas invisibles de los poderes. Como esas carpetas ocultas que se nos esconden para caer en la tentación de modificar algún archivo en ellas, so pena de poder vivir la excitación y sufrir la desdicha de cargarte la estabilidad del sistema. Como ese inconsciente del aparato psíquico en el que se depositan saberes que deben de quedar ocultos a la propia persona como manera de autoprotección.

Conocer y practicar el código, las funciones y algoritmos del engranaje social, desde la tekné y desde el logos, pareciera para algunos una tarea más propia de las ciencias sociales que del arte. ¿Pero por qué deberían entenderse estas técnicas y conocimientos como menos propios del arte, que saberes sobre anatomía para el dibujo, de procesado de materiales para la escultura o de programación para el arte interactivo?

Hay muchas maneras de entender el arte y la práctica artística y cada una de ellas es reflejo de una manera de entender y estar en el mundo. Cada cual elije ocupar una posición y desde ahí habla. Ocupar una posición es un acto de responsabilidad, así como también lo es explicitar desde dónde hablas, evitando que tu visión se interprete con intenciones universalizadoras, y desenmascarando así cualquier pretensión cercana de hacer lo propio.

Apostar por el arte en su cruce con las tecnologías blandas es ocupar una posición y nombrarla. Identificarla y comunicarla es generar la posibilidad de poder encontrarte con otras personas con inquietudes similares y poder construir una visión entre todas aquellas que se vean ahí, queriendo abrir “esas carpetas ocultas”, esos archivos difíciles de encontrar pero que sabemos afectan de manera determinante al funcionamiento de la máquina.

Este número de la revista Ausart es precisamente esto: una búsqueda de cómplices con quienes construir esta posibilidad: atendiendo a las contribuciones inesperadas, dejando espacio a las perspectivas diversas, y en definitiva complejizando la mirada, porque el cómo dice tanto como el qué.

Abrimos la publicación con un texto del artivista Alex Carrascosa, que aporta el marco histórico del arte del cual esta inquietud por cruzar el arte con las tecnologías blandas es heredera: la coordenada arte-vida. Plantea esta corriente en su doble vertiente: de ampliación del campo artístico con elementos de la vida cotidiana y de aplicación del arte a la construcción de un nuevo modelo social, para terminar proponiendo como obra artística, el propio acto de construcción del organismo social, y poniendo el proceso “U”, como ejemplo de una de las tecnologías sociales de la que valernos para ello.

A su vez Saioa Olmo centra el tema del número aportando la definición de tecnologías blandas, situando dentro de ellas las tecnologías relacionales y extrayendo las mecánicas y estrategias que se dan en cinco proyectos artísticos participativos que operan a modo de dispositivos de interacción. De este modo trata de visualizar estos mecanismos invisibles que orquestan los artistas y por los que nos invitan a transitar.

Óscar Cornago por su parte, hace un análisis crítico del concepto de dispositivo artístico: algo que hacemos, que a la vez nos construye y al que quizás preferiríamos no pertenecer. Para explicarlo recurre a la caja negra de las artes escénica en oposición al cubo blanco expositivo, para hablar de opacidad y transparencia en relación a las operaciones que el artista es capaz de hacer para mostrar o no las tripas de cada uno de esos artefactos, dejándonos en ocasiones ante un espejismo de transparencia acaso más tramposa y sibilina que la opacidad misma. De cualquier manera, el autor pone la función del arte en la expresión poética, más allá del desenmascaramiento de cualquier sistema.

Seguimos después con un par de textos que apelan a las tecnologías blandas a través del medio fotográfico. Garazi Erdaide se centra en cómo se crean imaginarios normativos a través de las tecnologías de la imagen, pone ejemplos de proyectos en los que se denuncia la construcción racializada de los valores de referencia de color de piel y aboga por inventar nuevos métodos visuales, que permitan entrelazar el concepto de “equidad cognitiva” con la reflexión fotográfica. Por su parte Urtzi Canto se pregunta por la posible superación de los límites de la fotografía por intervención de determinados factores dentro del propio proceso fotográfico. Le interesa cómo el artista hace suyo el medio, para convertirse en un modo de trabajo y pasar así de herramienta a elemento constitutivo del mismo.

A continuación contamos con un tres de reflexiones vinculadas con la narratividad. Por un lado Edorta Arana, Libe Mimenza y Bea Narbaiza presentan “Tirabirak”, un proyecto que desde la transmedialidad, recopila y difunde viñetas del conflicto vasco aparecidas en diarios entre 1977 y 2016. Reflexionan sobre las nuevas formas de narración en las que nos vemos inmersas a través de múltiples plataformas y cómo estas nos configuran como usuarias activas y participantes. Por otro lado, Luis Urquieta expone el proyecto interactivo sonoro “Historias en tránsito”, sobre los procesos migratorios y las historias orales de las personas que los sufren, para el cual ha utilizado distintas técnicas blandas de la antropología visual: la entrevista y la foto elicitación. A su vez Andreu Belunces desgrana la narración colaborativa como tecnología blanda, poniendo el énfasis en su aplicación en el terreno del empoderamiento ciudadano. Una interesante perspectiva sobre los poderes de la narración: hacer que prioricemos entre miles de juicios subjetivos, crear patrones de asociaciones, generar expectativas causa-efecto, facilitar respuestas habituales y experiencias memorables, y favorecer la adopción de argumentos.

El contarnos a nosotras mismas enlaza con el siguiente bloque por la vía de contarnos a través del objetos: el coleccionismo. Nerea de Diego presenta la experiencia de coleccionar mediante el proyecto “Foodcultura” del artista Antoni Miralda: un acto de poner en relación, de participar y de hacer comunidad. Una orquestación en la que el artista desplaza parte de su centralidad para convertirse en “un nodo de investigación colectiva, comunidad vírica que se propaga”. A su vez, Izaskun Echevarría se vale de una entrevista con el artista Rafael Tormo sobre su proyecto “Implosió Impugnada 22” en torno al gesto de coleccionar para, más allá del interés de los propios objetos coleccionados, resaltar los actos de recoger, etiquetar, ordenar, patrimonializar… en definitiva presentar el tipo de operaciones que hacemos al vincularnos con las cosas para entender cómo nos relacionamos con el mundo.

En el último bloque nos encontramos tres textos que plantean disquisiciones sobre el potencial transformador del arte. Alberto Salcedo apuesta por la práctica artística como una tecnología blanda capaz de generar dinámicas de diálogo con las instituciones y de contribuir a “revitalizar” la memoria histórica, en concreto, en relación al patrimonio arquitectónico industrial obsolescente del País Vasco. Para ello expone intervenciones artísticas realizadas en distintas ubicaciones con las que pretende llamar la atención sobre dichos espacios, buscando el contacto directo con la ciudadanía. Siguiendo esta línea, Samuel Gallastegui plantea el potencial transformador del juego en relación a las prácticas artísticas. Trata en concreto del juego “emersivo” (de dentro hacia fuera), en contraste con el juego “inmersivo” (de fuera hacia dentro), y comenta el concepto de “pervasividad” (las acciones del juego resultan inseparables de las acciones fuera del juego), así como de “ludificación”, como herramientas blandas aplicables al terreno artístico. Y desde una posición crítica a entender el arte como con capacidad de afectar los contextos en los que acontece a través del uso de las tecnologías blandas, Natalia Vegas defiende un arte inútil en sí mismo, pero con el potencial de convocar cualquier sentido y utilidad”. Una defensa de la representación y de la separación entre arte y vida, como “la barrera necesaria para ser con los demás”.

Finalmente cierra el número Manuel Cebral, con una reflexión en torno a la cibernética proponiendo pasar de la visión de hallarnos inmersos en máquinas sociales típicas de la sociedad disciplinaria, a poner el foco en la sociedad de control y a la indistinción entre lo técnico y lo social, indiferenciando software/hardware en una sola máquina técnico-social acoplada. Que “la cibernética sea también una forma de desear y producir subjetividades en vez de el modo en que ser analizad@s/ubicad@s según nuestro rastro de conectividad”. Una sugerente invitación, que determinadas propuestas artísticas recogen (como los proyectos artísticos presentados en el festival The Influencers 2016) y una vía de exploración artística que seguramente irá a más, por ser la sociedad que nos toca vivir, uno de los contextos que nos afectan y sobre el que nos corresponde interactuar.

A continuación el índice de los artículos del número:

Alex Carrascosa Vacas: “La construcción del organismo social como una obra de arte (repeating Beuys)”

Saioa Olmo Alonso: “Tecnologías relacionales en las prácticas artísticas participativas. Casos, mecánicas y estrategias”

Óscar Cornago Bernal: “Para una crítica de la transparencia: cajas negras y cubos blancos como dispositivos de creación colectiva”

Garazi Erdaide Cervigón: “El funcionamiento de las tecnologías de la imagen en la creación de imaginarios normativos”

Urtzi Canto Combarro: “Medios y modos en el registro fotográfico: Aproximación más allá de los límites de la fotografía de registro”

Edorta Arana Arrieta, Libe Mimenza Castillo, Bea Narbaiza Amillategi: “Transmedia bizipenak egituratuz. ‘Tirabirak/tiras que aflojan’ proiektuaren kasua”

Luis Urquieta Robles: “Historias en tránsito”

Andreu Belunces Gonçalves: “Narración colaborativa como tecnología blanda: funciones, aplicaciones y desafíos”

Nerea de Diego Murillo: “FoodCultura: la experiencia de coleccionar”

Izaskun Echevarría Madinabeitia: “Estado de sitio; gesto de coleccionar. Conversando con Rafael Tormo Cuenca”

Alberto Salcedo Fernández: “(h)Actos o cómo el arte se convierte en una tecnología blanda”

Samuel Gallastegui González: “El potencial transformador del juego emersivo desde el punto de vista de las prácticas artísticas”

Natalia Vegas Moreno: “El poder de lo inútil: las tecnologías blandas y las bellas artes”

Manuel Cebral Loureda: “Blandas máquinas de guerra. El potencial deseante de la cibernética”

 

euskara

Euskal Herriko Unibertsitatearen Ausart aldizkariak, “teknologia bigunak” bere 4(2) zenbakiaren gaitzat proposatzeko aukera ematen digu. “Praktika artistikoak, teknologia bigunak eta makineria sozialak” izenburupean, autore eta ikuspegi anitzak enmarkatzen dira eta hemen aurkesteko plazerra dugu. Jarraian, Ausart 4(2)-ko paperezko bertsiorako idatzi dugun hitzaurrea erreproduzitzen dugu, honetan gaiaren enkoadraketa eta testuen ikuskera panoramikoa ematen dugu.

Ausart 4.2.2016:

PRAKTIKA ARTISTIKOAK, TEKNOLOGIA BIGUNAK ETA MAKINERIA SOZIALAK

HITZAURREA: Bizitza-artetik teknologia bigunek zeharkatutako subjektibitateen sorkuntzaren zibernetikara

TECNOBLANDAS Ikerketa (Ideatomics y ColaBoraBora

Mundu hiperteknologizatu batean bizi gara, egitura konplexutan murgilduta, harreman korapilatsuak eratuz beste izaki batzuekin eta, aldi berean, askotariko testuingurutara konektatuta. Hiperteknologizatuta, baina ez bakarrik asko direlako gure inguruan ditugun prozesadoreak, transmisio-zirkuituak, sentsoreak, neurgailuak, kamerak, robotak, mugikorrak, grabagailuak eta elikadura-iturriak, ez bakarrik horiekin bizi garelako eta haiekin osotasunean bat egiten dugulako, baizik eta, horrez gain, asko direlako “geu” horren amalgamaren zati guztien artean gauzatzen diren operazioak. Operazio teknikoak (prozedura sofistikatuak, gero eta gehiago optimizatu nahi ditugunak, eraginkortasun handiagoz), horien bidez lortzeko kohesioa, sentsibilizazioa, lehia, bazterketa, lehenestea, aldaratzea, koordinazioa, identifikazioa… makineria sozialaren elementuen artean. Operazio horiek elkarreraginak, jokabideak, antolaketak, komunikazioak eta harreman ukiezinak konfiguratzen dituzte, eta, aldi berean, ikusi eta ukitu daitezkeen alderdi mekanikoak ere, etengabe berrelikatzen diren osagai material eta ez-materialen aldibereko prozesu batean. Teknika horien inguruan hausnartzen dugu, gure buruari eman diogun makineria sozial hori doitzen dugun eta berak doitzen gaituen bitartean.

Hainbesteko konplexutasunaren aurrean, “pertsonalizazio-geruza” batez hornitutako sistema eragile batetik ibiltzen gara, noraezean; geruza horretan, konplexutasun hori motelduta agertzen zaigu, leunduta, “modu sinplean” aurkeztuta. Izan ere, sistema horrek zati bat soilik erakusten digu, alegia, bete behar dugun posturako eraginkor egiten gaituen zatia, zeregin horretatik urrundu gintzakeen guztiaren aurkako konfrontazioa saihestuz. Teknologia aparatu fisiko teknologikoak soilik izendatzeko erabiltzea estrategia bat da, hots, arreta gauza jakin batean fokalizatzeko eta beste batetik desbideratzeko estrategia: burua, afektuak, harremanak eta –azken batean- bizitza kolektiboa kontrolatzeko garatutako teknologia horretatik guztitik desbideratzeko, kontuan hartuta, gainera, teknologia hori ez dela gailu fisikoetan soilik txertatzen, baizik eta baita botereen arkitektura ikusezinetan ere. Ezkutuko karpeta horiek bezala: ezkutatu egiten dizkigute bertako artxiboren bat aldatzeko tentaldian erori gaitezen, horren ondorioa baita kitzikadura bizitzea eta sistemaren egonkortasuna hondatzeko zorigaiztoa sufritzea. Aparatu psikikoaren inkontziente horren modura, bertan gordetzen baitira pertsonak berak ikusi behar ez dituen jakintzak, autobabeserako tresna gisa.

Batzuen ustez, makineria sozialaren kodea, eginkizunak eta algoritmoak ezagutzea eta praktikatzea, teknétik eta logosetik, egokiagoa edo berezkoagoa da gizarte-zientzientzat artearentzat baino. Baina, zergatik pentsatu behar ote genuke teknika eta ezagutza horiek ez direla hain egokiak artearentzat anatomia marrazketarentzat den bezala, materialen prozesaketa eskulturarentzat den bezala, edo programazioa arte elkarreragilearentzat den bezala?

Badira modu asko artea eta praktika artistikoa ulertzeko, eta horietako bakoitza mundua ulertzeko eta munduan egoteko forma baten isla da. Bakoitzak aukeratzen du zein den bere posizioa, eta hortik hitz egiten du. Posizio bat okupatzea ekintza arduratsu bat da, eta arduratsua da, halaber, nondik hitz egiten duzun esplizitatzea; izan ere, horrela lortzen duzu zure ikuspegia az dadila asmo unibertsalizatzaileez interpretatu, eta mozorroa kentzen diozu hori egiteko ahalegin orori.

Artea teknologia bigunekin uztartzearen alde egiten badugu, hori posizio bat okupatzea eta izendatzea da. Posizio hori identifikatzea eta komunikatzea kezka berdintsuak dituzten beste pertsona batzuk topatzeko aukera sortzea da, ikuspegi bat eraiki ahal izateko euren burua hor kokatzen duten pertsona guztien artean, “ezkutuko karpeta horiek” ireki nahirik, zeren baitakigu, ondo jakin ere, aurkitzeko zailak izan arren karpeta horiek eragin erabakigarria izaten dutela makinaren funtzionamenduan.

Ausart aldizkariaren zenbaki hau horixe da, hain zuzen ere: konplizeak bilatzea aukera hori eraikitzeko: espero gabeko ekarpenak aintzat hartuta, askotariko ikuspegiei lekua utziz, eta, azken batean, begiradari konplexutasuna emanez, zeren formak (nola?) mamiak (zer?) bezainbeste adierazten baitu.

Argitalpena Alex Carrascosa artibistaren testu batekin irekitzen dugu. Testu horrek azaltzen digu zein esparru historikotatik hartu duen arteak bere esparrua teknologia bigunen esparruarekin uztartzeko kezka hori: bizitza-artea koordenadatik. Carrascosak bere bi alderditan planteatzen du korronte hori: eremu artistikoa eguneroko bizitzaren elementuekin zabaltzea, eta artea gizarte-eredu berri baten eraikuntzan aplikatzea. Bukatzeko, organismo soziala eraikitzeko ekintza bera artelantzat hartzea proposatzen du, eta “U” prozesua jartzen du horretarako erabil ditzakegun teknologia sozialen adibide gisa.

Saioa Olmok aldizkariaren zenbaki honen gaia jorratzen du zehaztasunez, teknologia bigunen definizioa ekarriz, teknologia erlazionalak horien barnean kokatuz, eta elkarreragin-tresna gisa funtzionatzen duten bost proiektu artistiko parte-hartzaileren mekanikak eta estrategiak azaleratuz. Era horretan, artistek sortzen eta ibiltzeko bide gisa proposatzen dizkiguten mekanismo ikusezin horiek bistaratzen saiatzen da.

Óscar Cornagok, berriz, gailu edo tresna artistikoaren kontzeptuaren azterketa kritiko bat egiten du; bere esanetan, egiten dugun zerbait da, aldi berean eraikitzen gaituena eta agian baztertu nahi genukeena, haren partaide ez izateko. Hori azaltzeko, arte eszenikoen kaxa beltzaz baliatzen da, erakusketa-kubo zuriari kontrajarriz, opakotasunaz eta gardentasunaz hitz egiteko, tramankulu horietako bakoitzaren barrenak erakusteko edo ez erakusteko xedez artistak egin ditzakeen operazioei lotuta; hala, batzuetan, gardentasun-ispilatze baten aurrean uzten gaitu, agian opakotasuna bera baino tranpatiagoa eta nahasgarriagoa dena. Edonola ere, egileak adierazpen poetikoan kokatzen du artearen eginkizuna, edozein sistemari mozorroa kentzeko asmotik baino askoz ere harago.

Horren ostean, teknologia bigunei argazkigintzaren esparrutik heltzen dion testu pare bat dugu. Hala, Garazi Erdaidek jorratzen duen gaia da nola sortzen diren arauzko imajinarioak irudiaren teknologien bitartez. Adibide gisa jartzen dituen proiektu batzuek erakusten dute nola salatzen den, proiektu horietan, larruaren kolorearen erreferentziazko balioen eraikuntza arrazializatua; horrekin batera, “ekitate kognitiboa” kontzeptua argazki-hausnarketarekin uztartzea ahalbidetzen duten metodo bisual berriak asmatzearen alde azaltzen da. Bestalde, Urtzi Cantok planteatzen duen galdera da ea posible ote den argazkiaren mugak gainditzea faktore jakin batzuek argazki-prozesuaren baitan esku hartzearen bitartez. Interesatzen zaio jakitea nola bereganatzen duen artistak bere euskarria, lan egiteko modu bihurtzeko, eta, ondorioz, trena izatetik lanaren berezko osagaia izatera pasatzeko.

Horren ostean, narratibitatearekin zerikusia duten hiru hausnarketa ditugu. Alde batetik, Edorta Aranak, Libe Mimenzak eta Bea Narbaizak “Tirabirak” aurkezten dute, hots, euskal gatazkari buruz 1977 eta 2016 bitartean argitaratutako hainbat biñeta bildu eta erakusten dituzten hedabide arteko proiektu bat. Plataforma ugariren bitartez inguratzen gaituzten narrazio forma berriez hausnartzen dute, eta aztertzen dute nola bihurtzen gaituzten – plataforma horiek- erabiltzaile aktibo eta parte-hartzaile. Beste alde batetik, Luis Urquietak “Historias en tránsito” deritzan soinu-proiektu elkarreragilea azaltzen du. Bertan, migrazio-prozesuak eta prozesu horiek pairatzen dituzten pertsonen ahozko istorioak jorratzen ditu, antropologia bisualaren teknika bigun batzuk erabiliz: elkarrizketa eta argazki-elizitazioa. Azkenik, Andreu Beluncesek kolaborazio-narrazioa du hizpide, teknologia biguntzat hartuta, herritarren ahalduntzearen eremuan duen aplikazioa azpimarratuz. Narrazioaren botereei buruzko ikuspegi interesgarri bat: lehentasunak ezartzea milaka iritzi subjektiboren artean, asoziazio-ereduak sortzea, “kausa-efektu” aurreikuspenak sortzea, ohiko erantzunak eta esperientzia gogoangarriak ahalbidetzea, eta argudioak bereganatzen laguntzea.

Geure burua kontatzeak lotu egiten gaitu hurrengo blokearekin, objektuak kontatze horren bidetzat hartuta: bildumazaletasuna. Nerea de Diegok bildumak egiteko esperientzia aurkezten du, Antoni Miralda artistaren “Foodcultura” proiektuaz baliatuz: harremanak sortzeko, parte hartzeko eta komunitatea egiteko ekintza bat. Orkestrazio bat, non artistak bere zentraltasunaren zati bat desplazatzen baitu “ikerketa kolektiboko nodo” bihurtzeko, “hedatu egiten den komunitate biriko” bihurtzeko. Izaskun Echevarríak, berriz, Rafale Tormo artistari bere “Implosió Impugnada 22” proiektuaz egindako elkarrizketa batez baliatzen da. Ardatza objektuak biltzeko keinua da, bildutako objektuek berez duten interesetik harago beste zerbait nabarmentzeko, alegia, batzeko, etiketatzeko, ordenatzeko eta patrimonializatzeko ekintza nabarmentzeko… azken batean, geure burua gauzekin lotzeko egiten ditugun operazio motak aurkeztea, munduarekin nola erlazionatzen garen ulertzeari begira.

Azken blokean, artearen ahalmen eraldatzaileari buruzko azterketak planteatzen dituzten hiru testu aurkitzen ditugu. Alberto Salcedok instituzioekiko elkarrizketa-dinamikak sortzeko ahalmena duen teknologia biguntzat hartzen du praktika artistikoa, memoria historikoa “bizkortzen” lagun dezakeelakoan, eta, zehazki, Euskal Herriko industriaren ondare arkitektoniko zaharkituari dagokionez. Horretarako, hainbat lekutan egindako esku-hartze artistikoen berri ematen du, espazio horien inguruko arreta pizteko, herritarrekiko zuzeneko kontaktua bilatuz. Ildo beretik, Samuel Gallasteguik jolasaren ahalmen eraldatzailea planteatzen du, praktika artistikoei lotuta. Zehazki, joko “emersiboa” (barrutik kanpora) jorratzen du, jolas “immersiboari” kontrajarrita (kanpotik barrura), eta “perbasibotasuna” kontzeptua komentatzen du (jolasaren ekintzak ezin bereiz daitezke jolasetik kanpoko ekintzetatik), eta baita “ludifikazioa” kontzeptua ere, eremu artistikoari aplikatzen ahal zaizkion tresna bigunak bezala. Eta, artea teknologia bigunen erabileraren bitartez bere testuinguruetan eragina izan dezakeela dioen posizioa kritikatuz, Natalia Vegasek berez ezgauza den artearen alde egiten du, hau da, berez erabilgarria ez izan arren edozein zentzu eta erabilgarritasuna ekartzeko ahalmena duen artearen alde. Irudikapena defendatzen du, eta baita artearen eta bizitzaren arteko bereizkuntza ere, “besteekin batera izateko beharrezkoa den barrera gisa”.

Amaitzeko, zenbaki hau Manuel Cebralek ixten du, zibernetikari buruzko hausnarketa batez. Bere proposamena da diziplina-gizartearen berezko makina sozialetan murgilduta gaudela dioen ikuspegia alde batera uztea, eta horren ordez kontrolaren gizartea azpimarratzea, hau da, alderdi teknikoa eta alderdi soziala bereizten ez dituen eta softwarea/hardwarea akoplatutako makina tekniko-sozial bakar batean bateratzen dituen gizartea azpimarratzea. “Zibernetika izan dadila desioak izateko eta subjektibitateak sortzeko forma bat ere, gure konektibitate-arrastoaren arabera aztertuak/kokatuak izateko modua izan beharrean”. Gonbidapen erakargarri bat, proposamen artistiko batzuek jaso egin dutena (hala nola The Influencers 2016 jaialdian aurkeztutako proiektu artistikoak); bada, gainera, esplorazio artistikorako bide bat, seguruenik areagotu egingo dena, zeren bizi behar dugun gizartea gugan eragina duten testuinguruetako bat baita, eta hor dagokigu elkarreraginean aritzea.

Azpian daukagu zenbakiaren aurkibidea artikuluekin:

Alex Carrascosa Vacas: “La construcción del organismo social como una obra de arte (repeating Beuys)”

Saioa Olmo Alonso: “Tecnologías relacionales en las prácticas artísticas participativas. Casos, mecánicas y estrategias”

Óscar Cornago Bernal: “Para una crítica de la transparencia: cajas negras y cubos blancos como dispositivos de creación colectiva”

Garazi Erdaide Cervigón: “El funcionamiento de las tecnologías de la imagen en la creación de imaginarios normativos”

Urtzi Canto Combarro: “Medios y modos en el registro fotográfico: Aproximación más allá de los límites de la fotografía de registro”

Edorta Arana Arrieta, Libe Mimenza Castillo, Bea Narbaiza Amillategi: “Transmedia bizipenak egituratuz. ‘Tirabirak/tiras que aflojan’ proiektuaren kasua”

Luis Urquieta Robles: “Historias en tránsito”

Andreu Belunces Gonçalves: “Narración colaborativa como tecnología blanda: funciones, aplicaciones y desafíos”

Nerea de Diego Murillo: “FoodCultura: la experiencia de coleccionar”

Izaskun Echevarría Madinabeitia: “Estado de sitio; gesto de coleccionar. Conversando con Rafael Tormo Cuenca”

Alberto Salcedo Fernández: “(h)Actos o cómo el arte se convierte en una tecnología blanda”

Samuel Gallastegui González: “El potencial transformador del juego emersivo desde el punto de vista de las prácticas artísticas”

Natalia Vegas Moreno: “El poder de lo inútil: las tecnologías blandas y las bellas artes”

Manuel Cebral Loureda: “Blandas máquinas de guerra. El potencial deseante de la cibernética”

 

english

The Ausart Magazine of the University of the Basque Country, gives us the opportunity of proposing soft technologies as themme of its 4(2) number. Under the title “Artistic Practices, Soft Technologies and Social Machinery” articles by diverse authors and perspectives are compiled and we have the pleasure of presenting them here. Next we reproduce the prologue that we have written for the paper version of Ausart 4(2) where we give a frame to the subject anda a panoramic vision on the texts.

Ausart 4.2.2016:

ARTISTIC PRACTICES, SOFT TECHNOLOGIES AND SOCIAL MACHINERY

INTRODUCTION: From art-life to the cybernetics of the creation of subjectivities traversed by the soft technologies

Investigación TECNOBLANDAS (Ideatomics y ColaBoraBora)

We live in a hyper-technological world, submerged in complex structures, establishing intricate relationships with other beings and linked simultaneously to multiple contexts. Hyper-technological, not only due to the amount of processors, transmission circuits, sensors, measurement devices, cameras, robots, cell phones, recorders and power sources all around us, with which we coexist and with which we form a whole; but also due to the amount of operations that are performed between all the parts of this amalgam of ourselves. Technical operations (sophisticated procedures that we try to optimize more and more, better, more efficiently) to achieve cohesion, awareness, competition, exclusion, repulsion, prioritization, coordination, identification … between the different elements of the social machinery. These operations make up interactions, behaviors, organizations, communications, intangible relations while making up at the same time the most purely mechanical, visible and palpable, in a simultaneous process of tangible and intangible components in continuous feedback. Techniques that we reflect on while we adapt, and are adapted by this social machinery that we have given ourselves.

Faced with so much complexity we wander through an operating system with a “layer of personalization” in which such complexity comes cushioned, sweetened and presented in “simple mode”. This is a system that only shows us a part, which makes us effective for the job that we have to cover, avoiding us from confrontation with everything that distracts us from this task. Calling technology only the physical technological devices is the strategy of focusing the attention on one thing and diverting it from another: from all that technology developed for the control of the minds, of emotions, of relations and in short of normal life, and which is not only embodied in physical devices but also in the invisible architectures of the powers. Like those hidden folders that are hidden from us to save us from the temptation of modifying any of their files, at the risk of being able to live the excitement and suffer the misery of overloading the stability of the system. Like that unconscious part of the psychic apparatus in which knowledge is deposited that should be hidden from the person themselves as way of self-protection.

Knowing and practicing the code, functions and algorithms of the social apparatus, from the tekné and from the logos, seems to some like a task corresponding more to the social sciences than to art. But why should these techniques and knowledge be considered less appropriate to art, than knowledge on anatomy for drawing, processing of materials for sculpture or programming for the interactive art?

There are many ways of understanding art and artistic practice and each of them is a reflection of a way of understanding and being in the world. Each person chooses to occupy a position and from there they speak. Occupying a position is an act of responsibility, as is explaining from where you talk, avoiding that your vision is interpreted with universalising intentions, and thereby exposing any claim to follow suit.

Committing to art where it crosses with the soft technologies is to occupy a position and name it. Identifying it and communicating it is to generate the possibility of being able to meet other people with similar concerns and be able to build a vision between everyone who considers themselves there, wanting to open “these hidden folders”, those hard-to-find files but that we know decisively affect the operation of the machine.

This issue of the Ausart magazine is precisely that: a search for accomplices with whom to build this possibility: according to the unexpected contributions, leaving space for the different perspectives, and in short making the viewpoint more complex, because who it is said is as important as what is said.

We open the publication with a text from the artivist Alex Carrascosa, which provides the historical context of the art from which this concern to cross the art with the soft technologies is heir: the art-life coordinate. It raises this current in its two aspects: the extension of the artistic field with elements of everyday life and application of art to the construction of a new social model, finishing by proposing as artistic work, the very act of construction of the social body, and putting the “U” process as an example of one of the social technologies that we can use to do this.

In turn Saioa Olmo focuses the theme of the issue providing the definition of soft technologies, including in them the relational technologies and extracting the mechanics and strategies that are included in five participatory art projects which operate as interaction devices. In this way, she tries to visualize these invisible mechanisms that orchestrate the artists and through which she invites us to travel.

Óscar Cornago on the other hand, makes a critical analysis of the concept of artistic device: something that we do, that in turn constructs us and that perhaps we would prefer not to belong to. To explain it he uses the black box of the scenic arts in opposition to the white exhibition cube, to talk of opacity and transparency in relation to the operations that the artist is able to do to show or not the guts of each one of those artifacts, leaving us at times before a mirage of transparency even more tricky and sneaky than opacity itself. In any event, the author puts the role of art in poetic expression, beyond the unmasking of any system.

We continue with a couple of texts that invoke the soft technologies through the photographic mediumGarazi Erdaide focuses on how regulatory imagines are created through the image technologies, giving examples of projects where she complains about the racialized construction of reference values of skin color and advocates inventing new visual methods, which permit interlacing the concept of “cognitive fairness” with photographic reflection. Urtzi Canto wonders about the possible exceedance of the limits of photography due to the intervention of certain factors within the photographic process itself. He is interested in how the artist endorses the means, to become a way of work and therefore goes from being a tool to a constituent element.

Afterwards we have three reflections linked with the narrative. On the one hand Edorta Arana, Libe Mimenza and Bea Narbaiza present “Tirabirak“, a project that based on transmediality, collects and disseminates vignettes of the Basque conflict which appeared in newspapers between 1977 and 2016. They reflect on the new forms of storytelling in which we are immersed through multiple platforms and how these shape us as active users and participants. On the other hand, Luis Urquieta speaks about the sound interactive project “Historias en tránsito” (Stories in transit) on migration processes and the oral stories of the people who suffer them, for which she has used various soft techniques of visual anthropology: the interview and the elicitation photograph.Andreu Belunces picks out collaborative storytelling as soft technology, putting the emphasis on its application in the field of citizen empowerment. An interesting perspective on the powers of storytelling: making us prioritize between thousands of subjective judgments, creating patterns of association, generating cause-effect expectations, facilitating normal responses and memorable experiences, and promoting the adoption of arguments.

Telling ourselves links with the following block through telling ourselves through objects: the collectingNerea de Diego presents the experience of collecting through the project “Foodculture” by the artist Antoni Miralda: an act of connection, participation and making community. A orchestration in which the artist moves part of its centrality to become a “collective research node, a spreading viral community”. In turn, Izaskun Echevarría uses an interview with the artist Rafael Tormo on his project “Implosió Impugnada 22” about the gesture of collecting in order to, going beyond the interest of the collected objects themselves, highlight the acts of collecting, labeling, sorting, material keeping … in other words presenting the type of operations that we do when we bond with things to understand how we interact with the world.

In the last block we find three texts that pose disquisitions on the transformative potential of artAlberto Salcedo commits to artistic practice as a soft technology capable of generating dialogue dynamics with institutions and contribute towards “revitalizing ” the historical memory, in particular, in relation to the obsolete industrial architectural heritage of the Basque Country. To do this he sets out artistic interventions performed in various locations with which he seeks to draw the attention to these spaces, looking for direct contact with the citizens. Following this line, Samuel Gallastegui considers the transformative potential of the game in relation to artistic practices. He deals in particular with the “emersive” game (from inside out), in contrast to the “immersive” game (from outside in), and talks about the concept of “pervasivity” (the actions of the game are inseparable from the actions outside of the game), as well as “gamification”, as soft tools applicable to the artistic field. And from a critical position to understanding art as having capacity to affect the contexts in which it happens through the use of the soft technologies, Natalia Vegas defends a useless art in itself, but with the potential to convene some sense and usefulness.” A defence of the representation and of the separation between art and life, as the “necessary barrier to being with the others”.

Finally the issue is closed by Manuel Cebral, with a reflection on cybernetics proposing going from the vision of being immersed in social machines typical of the disciplinary society, to putting the focus on the control society and the lack of distinction between the technical and the social, making no distinction between software/hardware in a single coupled technical-social machine. That “cybernetics is also a form of wishing and producing subjectivities instead of the way of being analysed/placed according to our connectivity trail”. A suggestive invitation, contained in certain artistic proposals (like the artistic projects presented at the 2016 The Influencers festival) and a path of artistic exploration that will surely increase, as the society in which we live is one of the contexts that affect us and with which we have to interact.

Below we have the index with the articles of this number:

Alex Carrascosa Vacas: “The construction of social organism as a work of art (repeating Beuys)

Saioa Olmo Alonso: “Relational technologies in participatory art practices: Cases, mechanics and strategies

Óscar Cornago Bernal: “Black boxes and white cubes: Collective performing dispositives

Garazi Erdaide Cervigón: “The working of imaging technologies in the creation of normatives imaginings

Urtzi Canto Combarro: “Means and methods in the registry photography: Approach beyond the registry photography limits

Edorta Arana Arrieta, Libe Mimenza Castillo, Bea Narbaiza Amillategi: “Means and methods in the registry photography: Approach beyond the registry photography limits

Luis Urquieta Robles: “Historias en transito

Andreu Belunces Gonçalves: “Narración colaborativa como tecnología blanda: funciones, aplicaciones y desafíos”

Nerea de Diego Murillo: “FoodCultura: la experiencia de coleccionar”

Izaskun Echevarría Madinabeitia: “Estado de sitio; gesto de coleccionar. Conversando con Rafael Tormo Cuenca”

Alberto Salcedo Fernández: “(h)Actos o cómo el arte se convierte en una tecnología blanda”

Samuel Gallastegui González: “El potencial transformador del juego emersivo desde el punto de vista de las prácticas artísticas”

Natalia Vegas Moreno: “El poder de lo inútil: las tecnologías blandas y las bellas artes”

Manuel Cebral Loureda: “Blandas máquinas de guerra. El potencial deseante de la cibernética”